Open banking en México permite integrar pagos embebidos, APIs y datos financieros para crear experiencias digitales en empresas y fintech.
El Open Banking es la tendencia a abrir y compartir datos y servicios financieros a través de APIs estandarizadas, con consentimiento del usuario, para que terceros —fintech, startups, comercios— puedan construir nuevas soluciones sobre la infraestructura de los bancos. En México, la Ley Fintech 2018 sentó las bases legales para un sistema financiero abierto, aunque su implementación ha sido gradual.
Por otro lado, los pagos embebidos se refieren a integrar funcionalidades de pago directamente dentro de aplicaciones o plataformas no financieras: que en una app de delivery el usuario pueda obtener un préstamo o pagar un servicio sin salir de la app, o que una tienda en línea integre un botón de pago a meses sin intereses provisto por una fintech.
"Ambos conceptos se entrelazan: Open Banking provee la conectividad —acceso a cuentas, iniciación de pagos—, y los pagos embebidos aprovechan esa conectividad para aparecer 'dentro' de cualquier experiencia digital, haciendo que toda empresa pueda ser también una fintech."
Fuente de referencia: Mexico Business News — The Path to Open Finance in Latin America
¿Qué esperar hacia 2026?
Interoperabilidad real
Con un marco regulatorio más claro, los datos financieros fluirán entre bancos y nuevos jugadores, permitiendo productos más personalizados y ágiles.
Pago invisible y contextual
Pagar facturas desde una app de budgeting o que un transportista reciba pagos de fletes directamente en su app de logística, sin procesos manuales.
Ecosistema integrado
Los muros entre banca y demás industrias se difuminan. Retail, viajes y marketplaces incorporarán seguros, crédito y recompensas dentro de su propuesta de valor.
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De incumbente a plataforma
Los bancos abrirán sus sistemas de forma segura para compartir saldos y transacciones. Los que adopten una estrategia BaaS (Banking as a Service) ganarán clientes a través de apps aliadas y nuevas fuentes de ingresos. Los rezagados pueden perder terreno en pagos cotidianos si BigTech o fintech ocupan ese espacio.
Protagonistas de la nueva experiencia
Con Open Finance, una fintech de gestión personal podrá permitir a un usuario pagar su tarjeta de cualquier banco desde su app agregadora. Las fintechs de crédito podrán evaluar mejor a solicitantes accediendo —con permiso— a su historial bancario completo, ofreciendo préstamos instantáneos en el punto de venta.
Tu propio brazo fintech
Un marketplace podría integrar una cuenta digital para sus vendedores donde reciban sus pagos y accedan a micro-créditos para surtir inventario basados en sus ventas. Un gigante minorista incluiría en su app un "wallet" con recompensas, seguros de compra y pagos de servicios.
Más control, más opciones
Un usuario podrá cambiar de proveedor de pagos fácilmente con datos financieros portátiles. Pagar combustible desde el tablero del coche conectado, o una suscripción de streaming desde la app bancaria, será parte de la cotidianidad digital.
Las aplicaciones de gestión empresarial o de nómina incorporarán módulos para pagar impuestos o facturas directamente conectados al banco, ahorrando tiempo. En 2026, muchas PyMEs tendrán en la práctica su propia mini-fintech integrada, mejorando la experiencia del cliente y diversificando sus ingresos.
Riesgos y retos regulatorios
El avance del Open Banking requiere un marco regulatorio sólido y equilibrado. Estos son los retos clave que México debe resolver antes de que el ecosistema madure del todo:
- Seguridad y privacidad de datos: Compartir información financiera sensible exige estándares de ciberseguridad altísimos. La regulación deberá exigir certificaciones, estándares API seguros y manejo adecuado del consentimiento —el usuario decide qué comparte, con quién y por cuánto tiempo.
- Adopción obligatoria: Hasta ahora la iniciativa ha sido voluntaria, ralentizando el ecosistema. Posiblemente se requerirá que CNBV obligue gradualmente a los bancos grandes a participar en esquemas abiertos para lograr masa crítica.
- Interoperabilidad de estándares: Si cada banco construye APIs con estándares distintos, el beneficio disminuye. Banxico/CNBV podrían establecer estándares únicos —inspirados en Brasil o normas internacionales— para que todas las APIs "hablen el mismo idioma". (mexico business)
- Responsabilidad en pagos embebidos: Si una tienda ofrece un crédito embebido de un tercero, ¿quién responde ante el cliente? Se deberán definir responsabilidades compartidas y asegurarse de que las fintech que proveen servicios embebidos estén debidamente autorizadas como Instituciones de Tecnología Financiera.
- Educación del consumidor: Sin confianza, los usuarios no darán consentimiento y el Open Banking no despegará. La autoridad y la industria deberán comunicar cómo funcionan estos nuevos modelos para generar certidumbre en el uso de nuevos canales.
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