De la libreta al negocio digital: mujeres en la evolución de ventas por catálogo
Por Beatriz Durán - Chief Institutional Affairs and Communications Officer de Puntored
Durante décadas, millones de mujeres en México han encontrado en las ventas por catálogo una vía real de emprendimiento. Hoy, el 75% de la fuerza de ventas está integrada por mujeres que gestionan pedidos, cobran, controlan inventarios y organizan su operación día a día. Detrás de esa práctica cotidiana hay mucho más que ventas: las “catalogueras” son microempresarias que administran flujos de efectivo, otorgan crédito a sus clientas y operan, sin llamarlo así, verdaderos micronegocios que dinamizan la economía local.
El problema es que, al depender de métodos tradicionales, muchas no logran construir historial financiero ni escalar su negocio de forma sostenible. Su crecimiento se limita y, con ello, su estabilidad económica. En pocas palabras, con la ventas por catálogo no alcanzan a lograr un verdadero bienestar financiero que implica tener control sobre el dinero, capacidad para enfrentar imprevistos y planear el futuro; para las mujeres emprendedoras no es suficiente abrir cuentas bancarias, sino digitalizar herramientas de trabajo para apoyar sus micronegocios.
Los datos lo confirman
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, al segundo trimestre de 2025, las mujeres trabajadoras por cuenta propia representaron el 22.4% de la población femenina ocupada en México. La Concanaco estima que existen alrededor de 6 millones de mujeres emprendedoras, aunque la gran mayoría de ellas (aproximadamente el 82%) opera en la informalidad.
En la misma línea, el IMCO señala que 54% de las mujeres tienen un empleo en la informalidad, proporción que se ha mantenido prácticamente sin cambios en las últimas dos décadas. Lo anterior implica que 13 millones de mujeres no tienen certidumbre jurídica, carecen de acceso a servicios de salud y no cuentan con prestaciones laborales. De este modo, optan por los emprendimientos de este tipo.
En sectores como la ventas por catálogo de productos de belleza o insumos para el hogar, ya existen firmas que están usando plataformas completas para administrar pedidos, pagos y logística. Estas soluciones muestran que el mercado está listo para dar el salto hacia la digitalización integral.
«El verdadero cuello de botella no está en vender más, sino en cobrar mejor y administrar el dinero de forma simple»
Aquí es donde la tecnología se convierte en aliada
El potencial de ellas sería mayor al contar con herramientas como cobranza sin fricción y pagos en puntos cercanos; pagos digitales sin cuenta bancaria, mediante referencias o ligas de pago; conciliación automática y habilitación de clientes en canales financieros digitales; oferta diversa como domiciliación, SPEI, apps de pago, créditos pre-aprobados; acceso a crédito productivo gracias a la generación de historial transaccional, así como la evaluación basada en datos reales que abre la puerta a microcréditos para crecer inventario.
El impacto esperado en las ventas por catálogo es profundo: ingresos más estables, negocios que crecen sin aumentar el estrés y una red de mujeres con historial crediticio que les permite escalar sus proyectos. Se trata de transformar la libreta en una oficina digital, sin alterar la esencia comunitaria de estas ventas.
Digitalizar la libreta de la “cataloguera” es mucho más que una innovación tecnológica. Es una herramienta concreta para que miles de mujeres pasen de tener un ingreso extra a construir un negocio sostenible y un futuro financiero propio. Es reconocer que la autonomía económica comienza con acceso a herramientas digitales simples, pero poderosas, que convierten el esfuerzo diario en oportunidades de crecimiento.


